lunes, 22 de octubre de 2012

Poemas (Alfonsina Storni)

RAZONES Y PAISAJES DE AMOR 

AMOR 

Baja del cielo la endiablada punta 
Con que carne mortal hieres y engañas. 
Untada viene de divinas mañas 
y cielo y tierra su veneno junta. 

La sangre de hombre que en la herida apunta 
florece en selvas: sus crecidas cañas 
de sombras de oro, hienden las entrañas 
del cielo prieto, y su ascender pregunta. 

En su vano aguardar de la respuesta 
las cañas doblan la empinada testa. 
Flamea el cielo sus azules gasas. 

Vientos negros, detrás de los cristales 
de las estrellas, mueven grandes masas 
de mundos muertos, por sus arrabales. 

II 
OBRA DE AMOR 

Rosas y lirios ves en el espino; 
juegas a ser: te cabe en una mano, 
esmeralda pequeña, el océano; 
hablas sin lengua, enredas el destino. 

Plantas la testa en el azul divino 
y antípodas, tus pies, en el lejano 
revés del mundo; y te haces soberano, 
y desatas al sol de tu camino. 

Miras el horizonte y tu mirada 
hace nacer en noche la alborada; 
sueñas y crean hueso tus ficciones. 

Muda la mano que te alzaba en vuelo, 
y a tus pies cae, cristal roto, el cielo, 
y polvo y sombra levan sus talones. 

III 
PAISAJE DE AMOR MUERTO 

Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran 
de llamaradas por morir; ya cae 
mi corazón desenhebrado, y trae, 
la noche, filos que en el viento lloran. 

Ya en opacas orillas se avizoran 
manadas negras; ya mi lengua atrae 
betún de muerte; y ya no se distrae 
de mí, la espina; y sombras me devoran. 

Pellejo muerto, el sol, se tumba al cabo 
Como un perro girando sobre el rabo, 
la tierra se echa a descansar, cansada. 

Mano huesosa apaga los luceros: 
Chirrían, pedregosos sus senderos, 
con la pupila negra y descarnada.

TU DULZURA 

Camino lentamente por la senda de acacias, 
me perfuman las manos sus pétalos de nieve, 
mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve 
y el alma es como espuma de las aristocracias. 

Genio bueno: este día conmigo te congracias, 
apenas un suspiro me torna eterna y breve... 
¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve? 
En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias. 

Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego, 
dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego, 
llenóseme la boca de mieles perfumadas. 

Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío 
mucho temo volverme corriendo al caserío 
prendidas en mis labios mariposas doradas.



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